Ana despidiéndose de Tere

Publicado por precopes

Querida amiga y compañera de viaje:

Que decirte que no sepas ya, que decirte que no nos hayamos dicho con miradas cómplices. Parece que fue ayer cuando llegaste para compartir el gran proyecto Federativo. Aquí comenzó nuestra gran andadura, entre actividades, encuentros, subvenciones, reuniones…nos empezamos a conocer. ¡Ay, Amacho Maitia!, quién nos iba a decir todas las cosas que nos quedaban por emprender, por realizar. Y siempre has estado ahí, con tu palabrita al oído, ¡qué buena alumna de D. Bosco!
Mujer sencilla y transparente, has sabido transmitir con gran entusiasmo tu amor a Cristo, tu vocación Salesiana en todo lo que te proponías, o más bien en lo que te proponían, que aún tiene más mérito.
En este futuro grupo de Salesianas Cooperadoras has sido nuestro gran puntal, nuestro eje, porque en él hemos visto el amor de Dios que nos impulsa a seguir sus pasos allí dónde nos encontremos.
No tengo palabras para agradecerte estos seis años de verdadera amistad, en los buenos y malos momentos, sin pedir nada a cambio y siempre desde el cariño. Es momento de pedirte perdón si alguna vez te he fallado, si te he puesto malas caras, si con mis actos he has sentido incómoda y sin querer te he herido. Espero que comprendas que mis fallos a veces juegan malas pasadas, pero ya sabes que soy como la espuma, tú hace poco lo dijiste, ¡qué bien me conoces!
Lástima que marches ahora, ahora que había una unión especial, ahora que compartíamos tantas cosas y teníamos un proyecto en común. Ahora que más te necesitábamos, te necesitan en otro lugar, ¡cómo es la vida!, ¿verdad?

Sor, gracias por tu vida vocacional, por tu entrega sin límites, por estar siempre en el momento que más lo necesitaba, por haber ampliado mi pobre léxico con tus nuevas palabras de la Real Academia Española, por tus palmaditas en la espalda, eso sí, sin abusar, lo justo y necesario, como tiene que ser. En resumen, por ser tal y como eres.

Allá por el mes de Enero me dijiste que tenía que agradecer a Dios los dones que me había regalado. Yo ahora te digo, Tere, agradece el súper lote de regalos que te tocaron en la tómbola del Reino, tú reúnes todas aquellas cualidades de una gran mujer.

Aquí nos dejas, con el corazón “partío”, esperamos encontrar pronto las tiritas que lo recompongan.

Hasta pronto, Sorella.

Ana