Hace algún tiempo que he pasado del estrés a la ira y de la ira a la depresión. Puede que sea el 2008 que es bisiesto, o que la configuración astral de mi decanato astrológico me sumerge en un agujero negro de mala suerte. Tal vez alguien me haya echado mal de ojo o me hayan lanzado un conjuro con malas pulgas. Quizás cualquiera de estas posilidades o la Ley de Murphey, o la teoría del péndulo o cualquier otra explicación me fuese de utilidad de no ser porque CREO. Sí, sí aunque parezca mentira yo soy de los que CREO, de los que tengo FE, y mucha, si es que la fe se puede cuantificar. El caso es que viviendo esta racha horrible parece que mi relación con Dios ande en crisis. Vuelta a replantearse una, toda su vida, revisión general y exhaustiva y esperando que en cualquier momento venga Dios a hacerme una auditoria, pero no es su estilo.
Él es más de ponerte al límite, jugar contigo al escondite, hacerte saltar obstáculos como si de una gymkhana se tratase, dejando que tú mismo encuentres el camino de vuelta casa. Hogar, dulce, hogar. Seguro que lo que me espera en el futuro será maravilloso, como un gran abrazo y la sensación de calor que produce sentirse arropado... Por el momento no me queda otra que seguir jugando esta partida que me ha puesto en jake con la confianza, perdón con la seguridad de el PADRE nunca me ganará con un jaque mate. No es su estilo.
Él es más de ponerte al límite, jugar contigo al escondite, hacerte saltar obstáculos como si de una gymkhana se tratase, dejando que tú mismo encuentres el camino de vuelta casa. Hogar, dulce, hogar. Seguro que lo que me espera en el futuro será maravilloso, como un gran abrazo y la sensación de calor que produce sentirse arropado... Por el momento no me queda otra que seguir jugando esta partida que me ha puesto en jake con la confianza, perdón con la seguridad de el PADRE nunca me ganará con un jaque mate. No es su estilo.
Cristina Paris
(La filósofa - teóloga)
"y nosotras andamos con miopía..."
qué cierto que nuestro Dios es sorprendente y se esconde en cada rincón del alma... qué cierto que a veces nos hace gustar del límite... qué cierto que a veces por más que grita fuerte y claro, por más que se encarna y se hace presente... nosotras no le vemos... quizá sea nuestra miopía... y sobre todo cuando es de noche... pero nos sostiene la esperanza de que Él apuesta por cada una de sus criaturas y nos sostiene en su infinita misericordia.
mjs